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Agentes de Inteligencia Artificial: una nueva forma de interactuar con el software.

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Infografía que explica cómo funciona un AI Agent: proceso desde la interacción del usuario, recolección de datos (Data Gathering), planificación de soluciones (Solution Planning), ejecución (Execution) y aprendizaje (Learning)

En los últimos años, la Inteligencia Artificial ha pasado de ser una tecnología especializada, utilizada únicamente en entornos de investigación o en aplicaciones muy concretas, a convertirse en una herramienta cotidiana presente en multitud de procesos empresariales y aplicaciones de software. Modelos capaces de reconocer imágenes, traducir textos o generar lenguaje natural han supuesto un gran avance en la forma en que interactuamos con la tecnología.

Sin embargo, la mayoría de estos sistemas comparten una limitación importante: son modelos pasivos. Reciben una entrada, la procesan y devuelven una salida, pero no toman decisiones por sí mismos ni interactúan de forma autónoma con su entorno. Para dar respuesta a problemas más complejos, en los que no basta con generar una respuesta sino que es necesario razonar, decidir y actuar, surge el concepto de agente de Inteligencia Artificial.

¿Qué es un agente de Inteligencia Artificial?

Un agente IA es un componente de software que interpreta señales del entorno, decide los pasos a seguir y ejecuta acciones de manera autónoma con el objetivo de alcanzar una meta. A diferencia de un modelo tradicional de IA, que se limita a responder a una consulta, un agente es capaz de encadenar decisiones, utilizar herramientas externas y adaptar su comportamiento en función del contexto.

Por ejemplo, un modelo de lenguaje puede analizar un conjunto de tareas y generar un resumen o una priorización basada en criterios textuales. Un agente IA, en cambio, puede utilizar ese análisis para actualizar automáticamente el estado de las tareas en la herramienta de gestión, asignarlas a los responsables correspondientes y notificar los cambios realizados. De este modo, el razonamiento del modelo se traduce en acciones concretas sobre sistemas reales.

En este contexto, los agentes permiten pasar de soluciones basadas únicamente en análisis o recomendación a sistemas capaces de intervenir activamente en los procesos, reduciendo la necesidad de supervisión humana y aumentando la eficiencia operativa.

¿Cómo funciona un agente de Inteligencia Artificial?

El funcionamiento de un agente IA se basa en un enfoque distinto al del desarrollo de software tradicional. En lugar de definir de forma explícita todas las decisiones que el sistema puede tomar, se establece un objetivo, un conjunto de capacidades y un entorno de actuación. A partir de estos elementos, el agente analiza la situación en cada momento y decide de manera autónoma cuál es la acción más adecuada para avanzar hacia dicho objetivo.

Este enfoque permite construir sistemas más flexibles y adaptativos, capaces de operar en entornos dinámicos y de gestionar tareas cuya complejidad hace inviable su modelado mediante reglas fijas o flujos de ejecución rígidos.

Aunque existen múltiples implementaciones y arquitecturas, la mayoría de los agentes de IA comparten un ciclo de funcionamiento común que puede resumirse en cuatro etapas principales:

  • Percepción: el agente recibe información de su entorno. Esta información puede provenir de entradas del usuario, bases de datos, sensores, APIs externas o sistemas corporativos.
  • Razonamiento: a partir de la información recibida y de su estado interno, el agente analiza la situación y decide qué acción es la más adecuada.
  • Acción: el agente ejecuta una o varias acciones, como llamar a una API, generar un documento, enviar un correo electrónico o actualizar un sistema externo.
  • Evaluación: tras la acción, el agente evalúa el resultado y actualiza su estado interno, lo que influirá en futuras decisiones.

Este ciclo se repite continuamente mientras el agente esté activo, permitiéndole adaptarse a cambios en el entorno y a nuevas condiciones.

Componentes principales de un agente de IA

Para poder llevar a cabo este comportamiento autónomo, un agente de Inteligencia Artificial suele estar compuesto por varios elementos clave:

  • Modelo de razonamiento: normalmente un modelo de lenguaje o un sistema de inferencia que permite interpretar la información y tomar decisiones.
  • Memoria o estado: almacena información relevante del contexto, interacciones pasadas o resultados intermedios, evitando que el agente actúe de forma aislada en cada paso.
  • Herramientas y capacidades: conjunto de acciones (tools) que el agente puede ejecutar, como consultar una base de datos, acceder a un sistema de gestión o interactuar con servicios externos.
  • Lógica de control: define cómo y cuándo se utilizan las herramientas, así como los criterios para continuar, detener o modificar el comportamiento del agente.

La correcta combinación de estos componentes es fundamental para garantizar que el agente actúe de forma coherente y eficiente.

Aplicaciones de los agentes de Inteligencia Artificial

Los agentes IA son especialmente útiles en escenarios donde no basta con analizar información, sino que es necesario tomar decisiones y actuar sobre los sistemas existentes. Su valor reside en la capacidad de integrar razonamiento y acción dentro de flujos de trabajo reales.

Algunos de los principales ámbitos en los que se utilizan son:

  • Automatización de tareas administrativas, como la gestión de correos electrónicos, incidencias, tickets o agendas.
  • Coordinación de flujos de trabajo entre diferentes aplicaciones y servicios, reduciendo la intervención manual.
  • Análisis de información procedente de múltiples fuentes, con generación automática de informes, resúmenes o alertas.
  • Gestión de procesos complejos, donde existen múltiples pasos, dependencias y sistemas implicados.

Frente a los enfoques tradicionales de automatización, los agentes de Inteligencia Artificial ofrecen ventajas claras:

  • Mayor flexibilidad ante cambios en el entorno o en los requisitos.
  • Capacidad de adaptación al contexto y a situaciones no previstas.
  • Reducción de la carga operativa humana en tareas repetitivas o de bajo valor.
  • Escalabilidad, permitiendo gestionar múltiples procesos en paralelo.

Estas características explican por qué los agentes de IA se están consolidando como una pieza clave en el desarrollo de soluciones inteligentes modernas, capaces de ir más allá del análisis o la recomendación para intervenir activamente en los procesos.

En este sentido, los agentes IA representan un paso más en la evolución de los sistemas inteligentes. Frente a modelos pasivos que se limitan a generar respuestas, introducen autonomía, capacidad de decisión y acción sobre el entorno, lo que permite abordar problemas de mayor complejidad de forma más eficiente.

A medida que estas tecnologías continúan avanzando y se integran con sistemas reales, los agentes se perfilan como una herramienta fundamental para transformar procesos, mejorar la productividad y desarrollar software más inteligente y adaptativo.

En el departamento de Inteligencia Artificial de Xeridia, este enfoque nos permite diseñar soluciones capaces de extraer verdadero valor de los datos y automatizar procesos de negocio. Si quieres conocer cómo aplicamos estas tecnologías en proyectos reales, puedes contactar con nuestro equipo de IA.